Este es el día más largo y más bestia de París. Si tuvieras que elegir solo uno, elegiría este.
En un solo día puedes ver el Louvre, cruzar la isla más antigua de la ciudad, entrar a la Sainte-Chapelle — que para mí es obligatorio — visitar Notre-Dame recién restaurada, comer un falafel en el barrio judío, perderte por Le Marais y terminar en un barco viendo cómo la Torre Eiffel se enciende sobre el Sena. Todo a pie, todo conectado, todo con sentido.
El Louvre merece un aviso: no te lo acabas en tres días, pero sí puedes hacerlo en tres horas si eliges bien lo que quieres ver. Te cuento cómo en los consejos.
El crucero por el Sena de noche no es negociable. Ver la Torre Eiffel iluminarse al pasar el puente es una de esas cosas que te emocionan aunque no quieras. No lo hagas de día — de noche es completamente diferente.
Todas las paradas las tengo marcadas con estrellitas en mi Google Maps. Están aquí porque alguien tiene que hacer el trabajo sucio.