Me flipa. Y es caótico y está petado de gente, para qué nos vamos a engañar. Pero tiene algo mágico que lo hace imperdible.
Sugiero varias rutas: una de mañana y otra de tarde. Las dos tienen cosas buenas. Si llegamos a primera hora, veremos las calles de Montmartre mejor que a cualquier hora. Yo prefiero sacrificar el atardecer desde la colina del Sacré-Cœur solamente por ver esas calles vacías. Pero up to you.
En la ruta de mañana no añado el Moulin Rouge ni el Café des Deux Moulins porque eso es mejor verlo por la noche y puede ser el broche final para cualquier otra ruta de tarde: pillas el metro, te plantas allí, y si has pillado entrada para el Moulin Rouge pues vas directo — muy mega recomendado, y caro también.
Todas las paradas que vienen a continuación las tengo marcadas con estrellitas en mi Google Maps desde hace años. Están aquí, ordenadas y con explicación, porque alguien tiene que hacer el trabajo sucio.
Una cosa antes de seguir: si vas a París tres días, no te recomiendo hacer esto entero de un tirón. De eso hablaremos en otro post.